Aunque los COVs son un contaminante relevante en muchos contextos industriales, no siempre representan el principal riesgo químico en todas las actividades.
Cuando se mide lo que no corresponde
En actividades como la agricultura, donde se emplean agroquímicos y fertilizantes, es frecuente encontrar solicitudes de monitoreo de COVs. Sin embargo, en muchos de estos casos:
- los productos utilizados no generan emisiones significativas de COVs
- la exposición ocurre principalmente por contacto dérmico o inhalación de aerosoles
- el riesgo real está asociado a sustancias específicas, no a compuestos volátiles generales
Esto puede llevar a resultados poco representativos y a una falsa sensación de seguridad.
El problema: evaluar sin entender el proceso
Uno de los errores más comunes en higiene ocupacional es iniciar la medición sin un diagnóstico previo.
Medir sin conocer el proceso es evaluar a ciegas.
Cada actividad tiene características particulares:
- tipo de sustancia utilizada
- forma de aplicación (aspersión, mezcla, transporte)
- condiciones ambientales (temperatura, viento)
- vías de exposición (inhalación, piel)
Sin este análisis, la evaluación puede no reflejar el riesgo real.
¿Qué debería hacerse primero?
Antes de definir qué agente químico evaluar, es fundamental realizar una evaluación inicial en campo que permita:
- identificar las sustancias utilizadas (revisión de HDS)
- entender las tareas y condiciones reales de trabajo
- reconocer las vías de exposición predominantes
- definir el agente químico crítico
Este enfoque permite seleccionar correctamente:
- el tipo de medición
- el método de muestreo
- el equipo adecuado
Ejemplo: agricultura y uso de agroquímicos
En actividades agrícolas, el riesgo químico suele estar asociado a:
- nieblas de aspersión
- contacto directo con la piel
- inhalación de partículas o gotas
En estos casos, puede ser más relevante evaluar:
- exposición a plaguicidas específicos
- condiciones de aplicación
- uso y adecuación del EPP
y no necesariamente realizar monitoreos de COVs.
Normativa y enfoque técnico
La evaluación de agentes químicos debe alinearse con normativa como:
- D.S. N.° 015-2005-SA y su actualización mediante R.M. N.° 733-2024-MINSA
- metodologías de higiene ocupacional reconocidas (NIOSH, AIHA)
Estas normas no solo establecen límites permisibles, sino que también implican la correcta identificación del agente a evaluar.
El riesgo de una mala evaluación
Cuando no se realiza un diagnóstico adecuado:
- se invierten recursos en mediciones innecesarias
- se pueden omitir riesgos reales
- se toman decisiones basadas en información incompleta
Esto afecta directamente la eficacia de la gestión de seguridad y salud en el trabajo.
Evaluar bien es empezar bien
Una evaluación efectiva no comienza con un equipo de medición, sino con el análisis del proceso.
Este enfoque permite que las acciones de control sean realmente efectivas y alineadas al riesgo.
Cultura QHSE: evaluaciones con criterio técnico
En Cultura QHSE promovemos evaluaciones de agentes químicos basadas en diagnóstico previo, considerando las condiciones reales de trabajo.
No se trata de medir por medir, sino de identificar correctamente el riesgo para gestionarlo de manera efectiva.

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